Un empaque puede llegar a ser igual de importante y a veces hasta más que tu producto.

Cuando lanzas un producto al mercado es el empaque el que va a llevar la cara de la empresa, conceptos, ideales y valores. La razón por la que es tan importante es la siguiente: se considera el vehículo de tu producto; va a entregar a el producto con el consumidor en las condiciones adecuadas.

Al estar diseñando el empaque que va a cargar el producto, es importante tener en mente la experiencia que quieres comunicarle al consumidor. Una experiencia vale más que mil palabras; para lograr esto se tiene que hacer una investigacion de mercados para determinar el tipo de cliente que va a consumir tu producto, de esta manera puedes conectarte con ellos por medio de experiencias típicas: feriados, experiencias familiares comunes, olores, etc. Este componente, si es usado correctamente, va a ayudar a vender el producto conectándose con el canal de distribución y haciendo que quieran distribuirlo. Aprovecha este elemento para establecer una ventaja con respecto a tu competencia.

Crea un empaque con las 3Rs: Recicla, Reusa y Reduce

Los empaques que le dan un valor agregado al producto siempre será buena idea, ya sea que contenga al tipo de manual que explique la forma de usar el producto o uno que permita que el consumidor cargue consigo el producto. Al hacer esto estarás rompiendo barreras en cuanto material y diseño.

El cliente se merece lo mejor en términos del producto, nosotros creemos que creando una experiencia con empaques diferentes puedes conectarte con el cliente y crear una relación mucho más profunda. La forma en la que presentas tu producto se vuelve parte del servicio al cliente.

Una vez que colocas tu producto en el estante pierdes esa conexión, tienes que confiar que lo que has creado es suficiente para cautivar a consumidores nuevos y existentes. Tu empaque es la mejor manera de hacerlo; diseña, inspira y obtén la atención completa del cliente. Dale a tu consumidor algo diferente, un empaque que grite originalidad, creatividad y el concepto de tu empresa.

El diseño es un proceso largo y complicado, tienes que tener muy claro quien es el consumidor y a quien representas como empresa. El diseño de un empaque no es solo una expresión artística o la busca de un premio por mejor empaque del año, es la oportunidad de representarte de una manera rentable y cautivadora.

La forma, los materiales, la sensación, la experiencia del cliente, la protección del producto son factores significativos para el éxito de la marca y el producto. Tienes que unir todos estos factores para crear funcionalidad en cuanto a tu empaque, que agregue un extra a tu producto; al igual, puedes generar un significado agregando sentimentalismo a la experiencia. De esta manera vas a lograr diferenciarte en el anaquel utilizando una oportunidad para llegar más allá del producto, juega con las texturas, los sentidos, los colores para conectarte con tu consumidor llegando más allá de lo visual.

El segundo paso para crear los empaques, que aunque sea segundo paso es igual de importante, son las etiquetas y la parte gráfica.

El desarrollo del rendimiento de los empaques (hablando en términos físicos, cognitivos y sensoriales) te ofrece la oportunidad de seducir al consumidor logrando casi su repetición de compra. El sonido que hace una lata al abrirla, la textura de una bolsa de plástico, el olor que produce tu producto cuando abren la botella; todos estos son factores que puedes usar a tu favor en el diseño del empaque y en la publicidad de la marca.

Así como Coca Cola ha logrado prenderse al sonido que crea una lata cuando la abres, ahora es representante de la frescura y el sentimiento de saciar la sed que vende esta bebida y marca. Estas características pueden ser muy valoradas por tu marca logrando que tu consumidor reaccione ante ellas y motivando la compra. No pierdas la oportunidad de brindarle un factor extra a tu consumidor.